Pese a la tentación de hacer fotografías sin necesidad de comprar película, la fotografía digital tiene su propio precio, que se mide, no en películas, sino en el costo en bytes, papel, tinta y aprendizaje y experiencia.
Mientras la fotografía digital puede dar a usted un control creativo que jamás tuvo antes con la fotografía con cámaras ópticas, a fin de cuentas ese control tiene su costo. Y es preciso que usted sepa de antemano en qué se mete antes de pasar a formar parte de las huestes de los aficionados a la fotografía digital.
¿Cuánta cámara es demasiado?
Las cámaras digitales han bajado de precio, pero no tanto como debieran. Mientras cámaras de entre 100 y 500 euros pueden parecer interesantes para un gran número de compradores, muchos de ellos no llegan a comprender que la funcionalidad de la cámara que están comprando en este nivel de precios puede dejar mucho que desear.
Quienes proceden de las cámaras ópticas, por ejemplo, se decepcionarán al saber que prácticamente todas las cámaras digitales de precio inferior a los 1.000 euros sufren del llamado "lapso del obturador" o el tiempo que transcurre entre el pulsado del obturador y el momento en que la cámara efectivamente toma la foto. Hasta la más barata de las cámaras ópticas obedecerá casi instáneamente a la presión del obturador. Las cámaras digitales, por el contrario, obligan al usuario a pensar más en la cámara que en la foto que desea tomar.

"No es raro que compradores de cámaras digitales comiencen el ciclo de actualizaciones al darse cuenta de que las cámaras de bajo precio no son tan prácticas como se espera", dice Jon Warner, un vendedor de cámaras en Washington.
Sólo cuando se entra al terreno de las cámaras digitales de alto precio, con lentes intercambiables, como la Canon 20D o la Nikon D70, se halla por fin cámaras que reaccionan tan rápido como uno desea.
Propóngase gastar al menos 1.000 euros por una de estas cámaras, más una lente y algunos accesorios, en lugar de una pequeña cámara de bolsillo. Actualmente, no hay cámaras digitales miniatura que respondan instantáneamente a las necesidades del usuario. Todas, de una u otra forma, sufren un cierto grado de lapso del obturador.
Los costes secretos
El precio de la cámara que se compra es tan sólo el comienzo de los gastos de la fotografía digital.
La impresión y el costo del papel pueden ser también enormes. Los fabricantes seducen a los clientes con bajos precios para las máquinas de impresión de fotografías, pero se cobran el costo de verdad con el precio de los cartuchos de tinta.
"Dos pares de cartuchos de tinta pueden llegar a ser más caros que la impresora", afirma Warner.
El papel fotográfico tampoco es barato. Al comprar una impresora fotográfica nueva, el fabricante regala unas pocas hojas de papel fotográfico de alta calidad. Pero compre usted 50 o 100 hojas de ese mismo papel y muy pronto comprenderá por qué venían tan pocas hojas con la impresora.
Hay formas de rebajar los gastos en la impresora y la tinta. Puede usted buscar cartuchos de tinta de repuesto de terceros fabricantes, pero ninguno de ellos dará garantías de que su tinta igualará perfectamente en calidad a la tinta original del fabricante de la impresora. Pueden surgir problemas con el color, tanto en fidelidad como en duración. Fabricantes como Red River (www.redriverpaper.com) venden papel fotográfico a precio razonable, pero aun así éste no es barato.
Coste final
Cuando vaya usted a comprarse su cámara digital, es preciso que sepa en qué se mete. En general, el precio de la cámara digital es tan sólo el comienzo. Almacenamiento, accesorios, actualización de la computadora y gastos de impresión superarán rápidamente lo que usted gastó en la cámara. La fotografía digital es divertida, no hay duda, pero no permita que nadie le diga que es más barata que la fotografía óptica.